miércoles, 1 de abril de 2015

Una foto, un rezo y una petición

Diciembre de 2014, Atmeh campo de refugiados situado en Siria, cientos de familias huyen despavoridas del horror que asedia sus vidas. Desde hace mucho tiempo un sinsentido de guerra atemoriza y diezma a un pueblo que nada tiene que ver con el conflicto, todos se ven obligados a huir dejando atrás todo lo que tenían, con la vana esperanza de guarecerse en algún lugar lejos de la violencia que asola sus casas.

Para captar toda esta desgracia y mostrársela al mundo, un fotógrafo turco Osman Sagirli se dedicaba a sacar fotos a las familias que llegaban al campo de refugiados. Y de un acto tan inocente como sacar una fotografía, se inmortaliza una de las imágenes más tristes de la historia de la humanidad.

Cuando el objetivo de la cámara apunta a una niña de tan solo 4 años, para sorpresa de todos, la pequeña siria presa del miedo reacciona instintivamente levantando los brazos en señal de rendición. El solo hecho de que una niña de tan corta edad no pueda distinguir una cámara de fotos de un arma de fuego hace temblar de miedo a cualquiera.

Imagínense como debe de ser el día a día de estas personas, para que lo primero que aprendan es a rendirse para salvar sus vidas. El rostro atemorizado de Hudea (que es como se llama la niña) es algo mas que un acto de injusticia, tiene que ser algo mas que un hecho aislado, debe de ser un punto de inflexión para todas las guerras. Debemos hacer que sea la imagen que refleje nuestra disconformidad y rechazo a cualquier acto de violencia, debemos de convertirlo en la bandera de la paz y portar dicho rostro halla a donde vayamos, pues cuando olvidemos esta inocente cara y seamos capaces de rehacer nuestras vidas con normalidad, en ese preciso momento perderemos cualquier rastro de humanidad que nos quede.

Y aunque imágenes como estas nos hacen reflexionar y escuchar de vez en cuando la tenue voz de nuestra conciencia, casi siempre solemos mirar para otro lado e ignorar la realidad. Pero cuando piensas que todo ha pasado, todo vuelve a comenzar, da igual que mires para otro lado pues las desgracias hoy en día están en todas partes. Lo único que nosotros podemos hacer es hacerles frente y no desviar la mirada. Escuchar la voz de la desgracia y tenderle nuestra mano de la manera que nos sea posible.

Esas voces merecen ser escuchadas, Hudea merece ser mirada.

martes, 31 de marzo de 2015

¿Que es lo que miras?

-¿Que es lo que miras?.- le pregunta el niño al anciano.


-No miro nada, o por lo menos nada que merezca la pena mirar. Puede que incluso este mirando algo que no quiero mirar, pero si con tu pregunta te refieres a que veo, pues te contestare. Estoy viendo cómo se evapora el futuro, como se desmorona el presente y como nos castiga el pasado. Veo que una gran mayoría empeora en favor de una pequeña minoría, veo que los que no tienen son obligados a dar y en cambio a los que tienen se les da, veo problemas pero no soluciones, veo desunión pero no unión, veo a la piedra pero no a la mano, veo al débil castigado pero no el crimen, veo al poderoso incriminado pero no su castigo, veo al pueblo enfadado pero no a su líder avergonzado, veo “esto” y “aquello” pero “esto” es malo y “aquello” peor. O lo que es lo mismo; estoy mirando las noticias pero estoy viendo una desgracia.